martes, 24 de mayo de 2016

La expresión “subsistit in”, por Néstor Martínez


Subsistit in



El paréntesis filosófico continúa, pero ahora en clave teológica, en la variante “amateur". Desde el Concilio Vaticano II se ha venido diciendo en muchas ocasiones lo siguiente:
“En lo referente a la relación entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica, la expresión “subsistit in” (“subsiste en”) sustituye al “es”.
Es decir, en vez de decir “la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica” o “la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo”, ahora se dice “la Iglesia de Cristo subsiste en la lglesia Católica”.
(Curiosamente, habría que ver cómo sería, de acuerdo a esto, la frase en la que el sujeto fuese la Iglesia Católica.)
Con ella se expresa que la plenitud de la Iglesia de Cristo se encuentra solamente en la Iglesia Católica.
La “subsistencia” es la propiedad del ser en forma de sujeto que existe en sí, y en ese sentido, expresa también el ser en su modo perfecto, la sustancia, contrapuesto al ser imperfecto, que es el accidente, que existe “en otro”, y también a las partes de la sustancia, físicas o metafísicas, que no “subsisten” sino en cuanto integradas en la sustancia completa.
Pero esta expresión, a diferencia del “es”, deja abierta la posibilidad de que fuera de esa plenitud, por el pecado de los hombres que hace surgir las divisiones entre los cristianos, existan “elementa ecclesiae”, concretamente, Iglesias locales y comunidades cristianas, que de suyo tienden a la unidad católica.
Lo que esta expresión no permite es decir que la Iglesia de Cristo “subsiste en” las Iglesias o comunidades cristianas separadas de la Iglesia Católica. En ese sentido se ha pronunciado el Magisterio eclesiástico contra Leonardo Boff.”
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Frente a todo esto, se impone la pregunta: ¿Hay o no hay identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica?
Si la hay, obviamente que hay que seguir diciendo, tanto que la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica, como que la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo.
Si no la hay, obviamente que no la habrá tampoco entre la Iglesia de Cristo y cualquier otra Iglesia o comunidad cristiana. Y entonces, o bien la Iglesia de Cristo se identifica con el conjunto de las Iglesias y comunidades cristianas hoy existentes, o bien es una realidad puramente espiritual, o bien no existe hoy día.
Pero ninguna de estas alternativas es aceptable. La Iglesia de Cristo es una, tanto en su dimensión espiritual como en su dimensión visible. Y esa unidad no se da hoy entre todas las Iglesias y comunidades cristianas existentes.
Igualmente, la Iglesia de Cristo no es puramente espiritual, sino también visible.
Y obviamente que existe hoy día, con sus dos dimensiones, la visible y la invisible, pues ello es una verdad de fe.
Luego, sólo queda la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica, y en ese sentido, sigue siendo verdad que la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica, y que la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo.
De hecho, en Metafísica la identidad se define como “unidad en la sustancia”, o sea, precisamente, en la “subsistencia”. La “subsistencia” puede por tanto entenderse analógicamente, “secundum quid", de toda forma perfecta de existencia de algo, aunque no designe la forma perfecta de existencia del ente como tal, que es la sustancia, la cual no puede aplicarse a la Iglesia en sentido entitativo, pues está formada por muchas sustancias, es decir, muchas personas.
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Pero, se objeta, la afirmación de esa identidad, mediante el “es”, excluye que fuera de la plena comunión que es la Iglesia Católica pueda haber “elementa ecclesiae”.
A lo que respondemos que eso sería verdad, si la identidad se afirmase bajo todo punto de vista, pero no lo es si, como es el caso, la identidad se afirma solamente desde el punto de vista, precisamente, de la “subsistencia” de la Iglesia Cristo, o sea, de su realidad perfecta.
Es la Iglesia de Cristo en su subsistencia, en su realidad perfecta, la que es la Iglesia Católica, y es la Iglesia Católica la que es la Iglesia de Cristo en su subsistencia, en su realidad perfecta. Bajo este punto de vista, la identidad es total.
Eso no excluye, por tanto, que si consideramos a la Iglesia de Cristo no en su subsistencia o realidad perfecta, sino en sus realizaciones imperfectas, porque desgajadas del tronco original, en los “elementa ecclesiae” que se dan fuera de la Iglesia Católica, allí, y sólo allí, no valga la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica, sino que sean, imperfectamente por eso mismo, no en forma subsistente, Iglesia de Cristo, o mejor, elementos de la Iglesia de Cristo, sin ser Iglesia Católica.
¿Hay en esto algún atentado contra la lógica? No, porque tradicionalmente en la filosofía realista y en la teología católica el modo de evitar los atentados contra la lógica ha sido distinguir las diversas acepciones de los vocablos, como hemos hecho aquí.
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Es decir, que el “subsistit in” es un gran hallazgo de la teología conciliar, si y sólo si se lo entiende en unión con el “es”, del cual de ningún modo se puede prescindir.
En efecto, ¿qué quiere decir que la naturaleza humana subsiste en Pedro, sino que Pedro es hombre? No se trata solamente de que la naturaleza humana se encuentreen él, sino de que él es hombre. Una moneda se encuentra en un bolsillo, pero el bolsillo no es la moneda.
Y por la misma razón, no alcanza con decir que en la Iglesia Católica subsiste la Iglesia de Cristo, o se encuentra la Iglesia de Cristo, si no se dice además, o peor aún, se niega, que la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo.
Ahora bien, la naturaleza humana puede subsistir en varios individuos distintos, en Juan, en María, y por eso no se puede decir sin más que la naturaleza humana es Pedro.
Pero la Iglesia de Cristo, según la doctrina católica, no tiene ni puede tener varias subsistencias distintas. Luego, nada impide, sino que al contrario, es necesario decir que la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica.
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La prueba del nueve de lo que venimos diciendo es que ciertamente no parece posible sostener en teología católica las tesis siguientes: 1) La Iglesia de Cristo no es la Iglesia Católica. 2) La Iglesia Católica no es la Iglesia de Cristo.
Pero por el principio de tercero excluido, o la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica, o no lo es, no hay tercera posibilidad. E igualmente: o la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo, o no lo es, no hay tercera posibilidad.
Por la misma razón no parece tampoco que se pueda decir que no hay que pronunciarse sobre si la Iglesia de Cristo es o no es la Iglesia Católica, o viceversa. Porque necesariamente una de las dos proposiciones contradictorias es verdadera, y entonces, es necesario definirse por una o por la otra.
Recordemos que, obviamente, el Concilio no ha negado que la Iglesia de Cristo sea la Iglesia Católica, o viceversa, ni tampoco ha dicho expresamente que se deba “sustituir“, y no complementar, una expresión con la otra.
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¿Bastará con decir que la situación creada por la división surgida del pecado del hombre es contradictoria y no puede resolverse lógicamente, y que por eso mismo, la tendencia ecuménica a la unidad muestra que no estamos aceptando el relativismo eclesiológico que intenta fundamentarse en la pluralidad de subsistencias eclesiales?
No nos parece. Ante todo, lo contradictorio no existe, ni puede existir.
En segundo lugar, no es contradictorio afirmar la identidad en cuanto a la subsistencia y negarla en cuanto a lo que carece de subsistencia.
Y en tercer lugar, la búsqueda ecuménica de la unidad no puede ser la búsqueda de la unidad de la Iglesia, sino sólo la búsqueda de la unidad de los cristianos. La Iglesia es Una, no sólo en lo espiritual sino también en lo visible, y lo esindefectiblemente: dato de fe. La Iglesia no ha dejado nunca de ser Una, desde Pentecostés, ni dejará de serlo hasta la Parusía.
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El “es”, como no podía ser de otro modo, es palabra clave del pensamiento católico. Jesús es Dios, y no solamente Dios se encuentra o está en Jesús. La eucaristía es el Cuerpo y Sangre de Cristo, que no solamente están o se encuentran en ella. Y la Iglesia de Cristo no se encuentra solamente en la Iglesia Católica, sino que es la Iglesia Católica, y sólo en ese sentido se entiende católicamente el “subsistit in”.
Fuente: http://infocatolica.com/blog/praeclara.php/1301180544-subsistit-in

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